Demanda fortalecida favorecería una alta producción mundial de leche

 

La demanda mundial de lácteos se ha elevado considerablemente en los últimos años, y éste escenario, consecuentemente, ha impulsado la producción mundial. Los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestran que la producción de leche creció más de un 50% en las últimas tres décadas, cerrando 2011 con 745,5 millones de toneladas. Se estima que para 2012 y 2013 también se registraron incrementos en el volumen producido que totalizó 767,4 y 784,4 millones de toneladas respectivamente.

Las proyecciones de FAO señalan que en 2022 la producción mundial puede llegar a 895 millones de toneladas, mostrando un aumento explosivo de un 20% en relación al volumen de 2011.

La expansión de la demanda mundial de lácteos responde al aumento de la renta, crecimiento poblacional, a lo que se adiciona la occidentalización de los hábitos de consumo y el mayor acceso a las mejora de la cadena de frío en los países en desarrollo.

El crecimiento de la producción de leche en el sur de Asia ha ocurrido con mayor intensidad dado por el aumento en el consumo per cápita en países más poblados en la región. Sin embargo, estos países siguen siendo muy dependientes de las compras al exterior para abastecerse.

En los próximos años los principales destinos del mercado internacional incluirían a China, Emiratos Árabes, Irán, Arabia Saudita, Indonesia, República de Corea, Japón, Malasia y Omán.

Por lo que los mayores oferentes de leche, Estados Unidos, Unión Europea, Nueva Zelanda, Australia y Argentina, también deberán aumentar sus exportaciones, sobre todo de manteca, queso y leche en polvo descremada.

Además según FAO, la perspectiva es de que la producción lechera mundial crezca a tasas de 1,8% anual en ésta década.

La desaceleración se justifica por la escases de agua y de áreas de pastoreo adecuadas para las vacas productoras de leche en los países en desarrollo, quienes son responsables de más del 70% de la producción mundial de leche. Sin embargo, en estos países, el crecimiento anual se mantiene por encima de la media mundial, en torno al 2,5% anual, ya que el aumento de la demanda de sus mercados nacionales y las barreras a la importación favorecen la producción interna.

En los países desarrollados la previsión es de un crecimiento anual de las remisiones se sitúa en el 1%.

Cabe señalar que el aumento de la producción en los países en desarrollo se relaciona con la expansión en el número de animales, mientras que en los países desarrollados el número de animales ha disminuido, por lo que el crecimiento de la producción responde al incremento en la productividad animal (leche por vaca).

 

Fuente: MilkPoint, traducida y adaptada por Equipo de INALE