Brasil: luego de una década de crecimiento sostenido, se enlentece la demanda

Se espera que Brasil se contraiga -3,5% en 2015 y 2,4% en 2016, impactando en la caída del ingreso real, factor clave para el crecimiento del consumo. Otro factor es el debilitamiento del crecimiento de la población y una población más envejecida, que jugarían en el mismo sentido. También se habría alcanzado cierta madurez en el consumo de algunos productos lácteos como leche fresca.  Se espera un retorno al crecimiento entre 2017-2020 por lo que el consumo de leche se recompondrá gradualmente.

Se esperan mayores costos de producción. La devaluación y la inflación significarán mayores costos de producción a nivel del productor y a nivel de la industria.

Brasil, como uno de los mayores exportadores de granos está sintiendo el impacto de los precios internacionales en dólares sobre sus precios internos. Esto ha impulsado los precios domésticos de los granos hacia arriba, generando mayores costos de producción a nivel de tambo.

Por otro lado, las expectativas de inflación reflejan mayores precios proyectados para otros productos que afectan tanto a los productores como a la industria (por ejemplo, electricidad, combustible y agua).

También las expectativas de inflación implican mayores tasas de interés desembocando en un aumento de los costos financieros.

Los costos laborales darán cierto respiro, dado que se espera incremento del desempleo y por lo tanto salarios menores a los actuales.

La más débil demanda no dejará margen a la industria para traspasar los mayores costos de producción al precio final al consumidor.

Para Brasil, las exportaciones serán una alternativa interesante dado el enlentecimiento de la demanda doméstica. Por supuesto esto dependerá de la situación del mercado internacional.

Fuente: Rabobank